Por aquí dicen que aún no hemos
visto llover, porque siempre, puede llover más. Los del sur de España, cuando llueve
procuramos no estar en la calle si no es
estrictamente necesario. Nos asustamos, nos frenamos, hablamos de peligros de la lluvia… mi madre,
por ejemplo, me llama siempre que empieza un chirirmiri y me dice
-
Chica, no bajes …vaya que llueva mucho
Aquí, la gente parece que no
acelera ni el paso cuando empiezan los primeros gotones. No tiene sentido.
Siguiendo a esos gotones, aparece una cortina de agua. Yo me quedo impactada.
¡Y la humedad! Las paredes están húmedas, la ropa está
húmeda, el pelo está húmedo, los muebles están húmedos…
Llegaron nuestras maletas varias
horas más tarde de lo previsto y con
este feliz acontecimiento también una
parada de la lluvia.
La primera excusión que tenemos prevista es una visita al Parque Nacional de
Soberania.
Fuimos con el coche de Marta pero nos acompañaron Katherin y su abuela Hulda
en esta excursión.
¡ Qué bien! Solo
tuvimos que seguir su coche para llegar aunque para volver lo hicimos solos
porque ellas no se quedaron a almorzar.
El parque nacional de soberanía ocupa
las provincias de Colom y Panamá. Es un extenso territorio de 19.525 hectáreas
de bosque tropical húmedo. Es zona protegida desde 1980. Cuenta con más de 1300 especies de plantas, 525 especies de aves, 105 especies
de mamíferos, 79 especies de reptiles y 55 de anfibios. Vamos, bichos como como el águilas panteras, jaguares,
venados, ñeques, armadillos, mono titíes,
perezosos, caimanes, cocodrilos, tucanes,
capibaras, higuanas, insectos….
Gamboa es nombre de un árbol de la familia del
membrillo que crece en esta selva. También es el nombre que le dieron al pueblo
que se construyó para los empleados del canal cuando los americanos lo gestionaban. Se encuentra en una curva del rio Chagres,
justo en el punto donde, el rio, provee al lago Gatún de agua dulce.
Algún personal
estadounidense continúo viviendo en Gamboa hasta la retirada total de
las tropas americanas en 1999. Hoy es algo
así como un pueblo fantasma pero está bien cuidado.
El rio Chagres fue bautizado con ese nombre por Cristobal
Colon quien lo descubrió en su desembocadura caribeña allá por 1500. Su nombre
viene a ser rio de los lagartos y éste
se convirtió en la principal ruta de transporte de mercancías para los
españoles.
A sus orillas hoy también se
encuentran poblados de la comunidad indígena de los Emberá, cazadores,
recolectores y pescadores. Dado que está prohibida la caza en todo el Parque,
los Emberá viven principalmente del turismo enseñando su forma de vida a
extranjeros (como nosotros)o locales. Se puede pasar un día con ellos por
unos 65$ por persona.
Gamboa Rainforest Resort es un
hotel de cinco estrellas de estilo colonial, construido justo en en la curva
donde el Chagres desagua en el lago. Es el lugar donde desayuna Pierce Brosnan
en la película “El sastre de Panamá”
La zona es un remanso de paz, buenas vistas
del canal, del rio, de la selva… El sonido es el que transmite la naturaleza. Entre sus actividades de ocio, organizan
excursiones y también hay varias rutas para caminar.
Como amenazaba lluvia pensé que a
lo mejor estas excursiones se suspenden pero katherin me confirmo que no y
luego el guía nos comentó que nos dan un plástico protector y se hace el tour y
además que algunos extranjeros se quitan el plástico para que les llueva. Debe de
ser la necesidad de sentirse parte de la selva
Nosotros teníamos contratado el
recorrido por teleférico y buffet pero gracias a Katherin pudimos disfrutar de
otro tour gratis. ¡El que no llora no mama! Ella se quejó porque nuestro tour
no empezaba a la hora prevista y consiguió, que mientras, pudiésemos disfrutar
del mariposario, orquidiario y ranario. Orquídeas
maravillosas, mariposas preciosas, sobre todo las azules que tienen una luz
especia. Ranas venenosas en peligro por un hongo que llego en las
botas de un viajero .
El tour en teleférico es un recorrido
de 1.2 kilómetros a la altura de los altos arboles del bosque. Nos acompaña un guía que nos cuenta la flora
y fauna del lugar. Ya que hemos venido hubiéramos querido ver toda clase de bichos pero nos tuvimos que
conformar con un cocodrilo en una
charca, un perezoso en un árbol y un
tucán. Incluía un pequeño recorrido a
pie en el guía hizo subir a Pepe por una de las lianas y así nos demostró la
resistencia de la misma. Yo creo que
nada más vernos pensó: “Je je, que bien me va a venir este gordito en la
visita” El tour termina con la subida
por una rampa en espiral donde llegamos a un mirador desde donde se ve el
pueblo de Gamboa, un poblado de los Embera, el punto donde el Chagres desagua
en el canal… solo vemos selva a todo nuestro alrededor.
Después de una magnifica comida
en el hotel, con la app waze no nos costó nada llegar hasta la cinta costera,
en la ciudad, y aparcar. Con un raspao
de limon nos fuimos caminando hasta el casco viejo. Volvi a tener la misma
bonita sensación que en el primer viaje al adentrarnos en sus calles y volver a pasar por
la Iglesia de San Jose, la Catedral, la Plaza de Francia y Paseo de San Esteban…
Vamos haciendo fotos y pepe ya se va quejando de que se está
quedando sin batería. Necesitamos el móvil para volver a utilizar el waze y
volver a casa y no tenemos cargador porque Pepe, NUUUUUUNCA PREVEE QUE VA
NECESITAR cuando sale de casa
A las 4 de la tarde el mercado del ceviche era un hervidero de gente y de cada puesto salía una música
latina distinta. Los camareros y camareras nos invitan a sentarnos para tomar
algo. Los pelicanos y los buitres y algunas garzas nos sobrevuelan o se
arremolinan en la parte trasera del mercado buscando restos de pescado.
Ya nos sentimos cansados y
decidimos que si pudiéramos ir al trabajo de Marta, recoger las llaves de su
casa e ir hasta allí, podríamos descansar un buen rato hasta la hora de salir
por la noche. Hoy iremos a ver una obrita de teatro con Regina, Alejandra,
Katherin y hulda.
Cuando llegamos a donde tenemos
el coche aparcado ya el móvil de Pepe no tiene más que un 8% de batería y es ahora cuando sus nervios florecen porque
sabe que no puede utilizar el waze. Ya no ve ninguna opción como posible para
salir de aquí. Ni taxi, ni metro, ni caminar…y me hace gastar un 2 o 3% de su batería
en llamar a Marta para decirle que allí nos quedaremos hasta que ella, cuando
pueda, nos recoja. Así sean las diez de la noche.
Pasados unos minutos vuelve a
pensarlo y me dice
-¿Y si nos atrevemos a ir a su
casa y la esperamos tomando una cerveza en el bar de abajo?
-¡venga, vamos!
Preguntando a la gente y guiándonos
por los edificios que ya conocemos no nos costó llegar, aunque Pepe tenía la sensación
de haber superado una de las pruebas de
su vida. Lo celebramos en la taberna 21
La verdad es que serenándose, éste
hombre gana mucho
Continuará…
No puedo parar de reír! Ese gordito cuando se serena...jajaja
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